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2º aniversario del terremoto

Dos años después de que un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter sacudiera brutalmente Haití, 520.000 personas siguen viviendo bajo lonas o en tiendas de campaña. Ante la lentitud con la que está avanzando la reconstrucción, desde Intermón Oxfam consideramos vital que el Gobierno haitiano lleve a cabo  un plan integral de desarrollo, que realoje al más de medio millón de personas sin hogar y  que, junto con los países que han comprometido fondos, acelere la recuperación.    

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(C) Brett Eloff

Oxfam está trabajando con cooperativas de cultivadores de arroz en el valle del río Artibonite para ayudarles a mejorar su producción. En la imagen, un canal de riego de la zona.

(C) Brett Eloff
Situación actual

Dos años después de que un brutal seísmo azotara Haití, dejando a su paso el terrible balance de 220.000 muertos y 300.000 heridos, miles de haitiano siguen va día de hoy sin hogar, repartidos en 758 campamentos provisionales, sin saber cuándo podrán regresar a sus hogares.

Según se desprende de un nuevo informe de Oxfam, la población haitiana sigue enfrentándose  a graves problemas a pesar de que durante este tiempo se han conseguido avances positivos, como la retirada de 5 millones de metros cúbicos de escombros -la mitad de los resultantes tras el terremoto- o la construcción y rehabilitación de más de 430 kilómetros de carreteras. La recuperación avanza lentamente en este país castigado históricamente por la pobreza.

Así,  la mayoría de la población sigue sin agua corriente, sin saneamiento  o acceso a un médico.  El cólera se ha cobrado más de 6.500 vidas y sigue siendo una gran amenaza para la salud pública. Se estima que el 5 por ciento de los haitianos ha padecido la enfermedad. Además, más del 70 por ciento de la mano de obra está desempleada o subempleada. Es importante recordar que muchos de estos problemas ya existían antes del terremoto.

Haití antes del seísmo ya era el país más pobre de América con casi el 80 por ciento de su población viviendo por debajo del umbral de pobreza. Sus indicadores sociales están entre los peores del planeta: 80 de cada 1.000 niños mueren antes de cumplir los 5 años, tiene la mayor tasa de mortalidad maternal del mundo por detrás de África subsahariana y menos de la mitad de la población sabe leer y escribir.

La importancia de la ayuda

Si bien los primeros trabajos de emergencia llevados a cabo gracias a la generosa ayuda contribuyeron para salvar muchas vidas y proporcionar servicios básicos a más de un millón de personas, aún queda mucho por hacer para asegurar que, a largo plazo, los haitianos cubran sus necesidades de vivienda, empleo y servicios básicos, tales como educación, agua y sanidad.

Consideramos vital que la comunidad internacional contribuya a fortalecer la capacidad del gobierno haitiano en la coordinación eficaz de la  reconstrucción. Para ello, el nuevo ejecutivo debería implementar un plan integral de desarrollo y junto con los países que han comprometido fondos acelerar la recuperación.

Según el estudio, en este proceso es “esencial” que los donantes cumplan con la ayuda prometida. Hasta ahora, miles de millones de dólares se han comprometido para las labores de reconstrucción de Haití, pero las promesas no siempre se han traducido en el desembolso de los mismos. Según estimaciones de la ONU, de los 4.600 millones de dólares comprometidos por los donantes en 2010 y 2011, solo se había entregado el 43 por ciento de los mismos a finales de septiembre de este año.

Con un 70 por ciento del presupuesto del gobierno del país dependiendo de la ayuda al desarrollo, el apoyo de los donantes es imprescindible para que el nuevo ejecutivo cumpla con su promesa de abordar los problemas más urgentes. La impaciencia por la lentitud en la reconstrucción no puede interponerse en el camino de los que más lo necesitan.

En este sentido, el Gobierno español, tercer donante bilateral a Haití con un compromiso de 346 millones de euros para el periodo 2010-2013, debe, como socio privilegiado del Gobierno haitiano que ha tenido voz y voto en la Comisión Interina para la Reconstrucción del país, asegurarse de que el proceso de reconstrucción se realice eficazmente y que el medio millón de personas que permanecen sin hogar dos años después, sean realojados adecuadamente y teniendo en cuenta sus necesidades.

Oxfam en el terreno

Dos años después, Oxfam ha proporcionado ayuda a más de un millón de personas a través de la respuesta de emergencia del terremoto y el trabajo de prevención del cólera. Desde Oxfam hemos captado 106 millones de dólares (77,8 millones de euros), de los cuales Intermón Oxfam aportó 7,2 millones de euros.

Nuestro enfoque de trabajo en 2011 ha evolucionado en consonancia con la cambiante situación humanitaria, que ha experimentado una constante salida de personas de los campamentos temporales de desplazados internos, que han vuelto a barrios urbanos pobres y zonas periféricas.

Este nuevo marco ha contribuido por una parte a que hayamos seguido facilitando agua y saneamiento de emergencia y realizando actividades de promoción de la salud pública y, por otra, a  trabajar para encontrar soluciones más permanentes. En esta línea, nuestra labor se ha centrado con las comunidades y organizaciones locales para conseguir satisfacer sus  necesidades  más a largo plazo

El otro eje fundamental de Oxfam en Haití antes del terremoto –llevamos trabajando en el país tres décadas- y durante estos dos últimos años ha sido el apoyo a las pequeñas empresas a prosperar en la ciudad y el campo. Es la «reconstrucción de los medios de vida». Puede incluir desde otorgar una pequeña donación en efectivo a una familia pobre en un campamento de desplazados internos, hasta realizar una mayor inversión para posibilitar que una pequeña empresa pueda ponerse en marcha o contratar nuevos empleados.

(c) Caroline Gluck/Oxfam
(c) Caroline Gluck/Oxfam
(c) Caroline Gluck/ Oxfam

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