Recibir más información
Cada año millones de personas mueren de enfermedades que tienen tratamiento porque no pueden pagar el alto coste de las medicinas esenciales. Esto viola las promesas de anteponer la salud a los beneficios económicos hechas por la Organización Mundial del Comercio hace cinco años.
Hoy, hay en el mundo unos 37 millones de personas completamente ciegas. En tres de cada cuatro casos, la ceguera se hubiera podido prevenir y curar.
En la mayor parte de los países en desarrollo los pacientes han de pagar de su bolsillo los medicamentos oftalmológicos. La única manera de reducir el coste de los fármacos de manera sustancial es garantizar el acceso a genéricos, porque en estos países las compañías farmacéuticas imponen precios para los medicamentos de marca inaccesibles para la mayoría de la población.
Descárgate el informe Visión de negocio, en el que Visión Mundi e Intermón Oxfam denuncia que las patentes condenan a la ceguera a millones de personas en los países pobres.
El acceso a medicamentos en peligro
Antes de 2001, las empresas farmacéuticas tenían el derecho de fijar una patente de 20 años por sus nuevos medicamentos. Esto impedía que los países pobres pudieran producir sus propios equivalentes más baratos. En 2001 la OMC reconoció en la Declaración de Doha, que los países en desarrollo pueden legislar en beneficio de la salud pública, por encima incluso de las reglas de propiedad intelectual de la OMC (conocidas como TRIPS).
Sin embargo, cinco años después, los países ricos y las farmacéuticas están acosando a los países en desarrollo para que acepten reglas más estrictas sobre propiedad intelectual, que permitan a las empresas farmacéuticas preservar sus monopolios.