Proyecto Esfera
Desde Intermón Oxfam, al igual que otras ONG, aplicamos los estándares mínimos del Proyecto Esfera para asegurar una actuación humanitaria de calidad. Aquí se detalla un resumen de algunos de los aspectos más relevantes que se tienen en cuenta en todas las actuaciones de emergencia para asegurar que los sistemas de agua y saneamiento son usados correctamente para prevenir la propagación de enfermedades.
Las personas afectadas por los desastres suelen ser mucho más susceptibles a contraer enfermedades y a morir a causa de una afección, y hay muchas enfermedades relacionadas en gran medida con el saneamiento o el suministro de agua inadecuados y con la falta de higiene.
Higiene
El objetivo de los programas de abastecimiento de agua y saneamiento es proteger la salud. Para ello hay tres factores que entran en juego: el intercambio de información y conocimientos, la movilización de las comunidades afectadas y la provisión de materiales e instalaciones esenciales. La promoción de la higiene no puede ser nunca el substituto de un buen suministro de agua y saneamiento, que son de importancia fundamental para la buena higiene.
Abastecimiento de agua
En situaciones extremas, es posible que no se disponga de agua suficiente para atender a las necesidades básicas. Por ello es clave suministrar agua potable suficiente para asegurar la supervivencia. El promedio debe ser como mínimo de 15 litros por persona y día. En la mayoría de los casos los principales problemas de salud son causados por la falta de higiene, lo cual a su vez se debe a la insuficiencia de agua, y al consumo de agua contaminada. Calidad del agua: se deben tomar medidas estrictas para garantizar que el agua es de una calidad suficientemente alta como agua potable y para su utilización en la higiene personal y doméstica sin causar riesgos significativos para la salud. Instalaciones y material para el uso del agua: se debe garantizar que las personas afectadas cuentan con instalaciones y con material adecuado para recoger, almacenar y utilizar cantidades suficientes de agua para beber y cocinar y para su higiene personal, y para que el agua potable mantenga su salubridad hasta el momento de ser consumida. Para ello, por ejemplo, cada familia tiene que disponer de por lo menos dos recipientes limpios de 10-20 litros para acarrear agua, y de un número suficiente de recipientes limpios para el agua, con lo que se asegura que siempre puede haber agua en la vivienda.
Letrinas
La provisión de instalaciones apropiadas, como las letrinas, constituye una de las intervenciones de emergencia esenciales para la dignidad, la seguridad, la salud y el bienestar de las personas. Se recomienda una letrina mínimo para cada 20 personas. Las personas afectadas deben contar con un número adecuado de letrinas suficientemente cercanas a sus viviendas para que su accesibilidad sea rápida, segura y aceptable en cualquier momento del día y de la noche. Será más probable que se conserven limpias si las personas las consideran suyas propias, lo cual se puede alentar mediante actividades de promoción, el emplazamiento de las letrinas cerca de donde la gente duerme, su participación en decisiones sobre su diseño y construcción, y la aplicación de reglas sobre su funcionamiento, mantenimiento, vigilancia y uso apropiados.
Basuras
Una correcta gestión de estos desechos puede ser una medida eficaz para evitar el estancamiento y la contaminación de las aguas. La recolección y eliminación de desecho sólidos debe garantizar a la población un entorno aceptablemente exento de contaminación. Asimismo se debe dotar a la población afectada de los medios para eliminar sus desechos domésticos de modo conveniente y efectivo, por ejemplo, colocando recipientes apropiados para su recolección periódica o quemándolos o enterrándolos en un pozo especialmente dedicado a desperdicios a diario.
Aguas residuales
Es importante implantar un plan adecuado para garantizar el drenaje de las aguas estancadas, incluidas las aguas de lluvias y de crecidas, y la evacuación de agua residuales del consumo doméstico y de instalaciones sanitarias, con el fin de reducir los riesgos potenciales para la salud de la población.
Fuente: Proyecto Esfera, 2004