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La zona paraguaya de El Chaco sufre una sequía desde agosto de 2008 que afecta especialmente a las comunidades indígenas del área. Cerca de diez mil personas, unas dos mil familias, sufren por la falta de agua y de lluvias desde hace ocho meses. Apenas disponen de agua para beber y regar.
Sin lluvia no se forman lagos en los que puedan beber los animales que los indígenas cazan para alimentarse. Así que sin ese sustento, se ven obligados a abandonar sus tierras en busca de otras donde habiten estas especies.
Nuestro trabajo con los habitantes de la zona es el de mejorar los sistemas de recolección de agua, buscar otros alternativos y formar a la población en buenas prácticas e higiene.
Norma Álvarez, lideresa de la Comunidad Sombrero Piri, relata así la situación: “Las mujeres indígenas sufrimos mucho con la sequía porque somos conscientes de lo que acarrea: este año ya han muerto siete niños por beber agua contaminada y por falta de atención médica".
"La sequía hace también que trabajemos mucho más que en las épocas de lluvia. Los pozos están ubicados muy lejos de nuestras comunidades así que a las mujeres nos toca salir bien temprano a buscar agua. Solemos traerlas en cubos de 20 litros. Pero si la familia es grande y hay muchos hijos, ese cubo no dura nada. Basta media hora, hora y media como máximo, para que se termine. Por eso tenemos que salir de cuatro a cinco veces cada día a buscar esa agua. Y es que no sólo estamos nosotros, también hay que darles de beber a los animales que tenemos en casa”.
Testimonios de la sequía