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Se ha constatado lo obvio: el G20, el grupo de países que representa el 85% de la economía del planeta, se ha concentrado en sus propios intereses y ha ignorado por completo a los que más están sufriendo la actual situación de crisis. Según Max Lawson, portavoz de Oxfam Internacional: “Los más pobres del mundo tienen que afrontar tres grandes desafíos: la crisis económica, el cambio climático y el hambre. El G20 ha fallado en los tres aspectos”.
La ‘respuesta’ del G20 para replantear la economía mundial se ha centrado en el anuncio de una reforma miserable del FMI y del Banco Mundial, que no da más poder real a los países pobres. También, a la práctica, se ha dado marcha atrás a la discusión sobre paraísos fiscales, que ha evitado poner sobre la mesa la creación de un sistema de intercambio de información fiscal entre países. Cambio climático y agricultura son los otros dos grandes temas que han quedado dentro del cajón. Como aspecto positivo: se ha abierto la puerta a explorar en la próxima cumbre el impacto que tendría un impuesto sobre las transacciones financieras, como medida para pagar el coste de la crisis.
El G20, que había despertado grandes expectativas en la reunión de Londres, se confirma como ‘el nuevo G8’. Max Lawson: “Todavía no hay sitio en la mesa para los países pobres. Sudáfrica es el único país africano incluido en este club. Eso significa que cuando el G20 habla sobre crecimiento y estabilidad está ignorando a los países pobres”.
El resultado ha sido decepcionante. Sin embargo, parece que las reuniones de ministros de finanzas, previstas para noviembre, podrían aportar algunos avances. De momento, en Pittsburg no se ha avanzado en la agenda global.
Desde Intermón Oxfam pedimos...
1. La creación de un impuesto a los flujos financieros internacionales (la conocida como Tasa Tobin) que podría generar unos 33.000 millones al año para el desarrollo los países pobres.
2. Establecer una moratoria inmediata de la deuda externa para evitar que los países más pobres pierdan el poco dinero que tienen para afrontar la crisis.
3. Reformar el FMI y el Banco Mundial repartiendo equitativamente el poder entre sus miembros.
4. Medidas que aseguren la transparencia de los paraísos fiscales por donde se pierden 230.000 y 280.000 millones de dólares en evasión fiscal (el doble de la ayuda a la cooperación) en los países en desarrollo. Estos impuestos deberían dedicarse a la construcción de escuelas, hospitales y otros servicios sociales básicos.
5. Compromiso concreto de llegar al 0,7% de producto nacional bruto para la ayuda al desarrollo.
El G-20 está integrado por la Unión Europea (UE), el Grupo de los Siete (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) y Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía y Rusia. Juntos agrupan el 85 por ciento de la economía del planeta.
Lee la nota de prensa G20 Pittsburg summit 2009 (inglés).