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En Niassa colaboramos con la organización Ensino Secundario Aberto Moçambicano (ESAM) que trabaja por la calidad de la enseñanza secundaria del sistema público, complementando las actividades del Ministerio de Educación, con el fin de mejorar métodos de estudio.
El curso para profesores de secundaria cuenta con 187 participantes, de los cuales 28 son mujeres. Queremos compartir algunas de las reflexiones nacidas de las evaluaciones con las maestras que también son alumnas.
Uno de los aspectos mejor valorados es el carácter semi-presencial del curso porque les permite seguir dando clases y mantener así su salario completo, permanecer junto a sus familias y sólo tener que viajar por un periodo corto para las sesiones presenciales. Además de dominar mejor los contenidos de las disciplinas que imparten, han aprovechado las metodologías de enseñanza y aprendizaje.
Afirman que el primer año preparatorio ayudó a eliminar lagunas en su formación de base, revisar contenidos, aprender cómo estudiar y organizar los trabajos del curso.
Se sienten más seguras, entienden mejor las dificultades que presentan sus alumnas y alumnos y están más capacitadas para ayudarles. Más allá del aspecto profesional, valoran también el poder transferir los nuevos conocimientos y comportamientos del medio escolar al familiar.
Una profesora afirma que estudiar es un ejemplo para sus hijos: “Nos ven allí, horas y horas estudiando; algunas veces no dormimos para terminar un trabajo, y tenemos que leer varios libros. Ellos se dan cuenta que estudiar es muy importante. Y después ven cambios en casa, porque ahora, nuestros salarios también traen beneficios a la familia”.
Sin esta iniciativa de formación para profesoras y profesores, la mayoría difícilmente habría tenido la oportunidad de continuar sus estudios. Es especialmente más complicado para las mujeres quienes están sujetas a condicionantes socioculturales en sus papeles de esposas, madres y trabajadoras.
Algunas de ellas afirman que tuvieron muchas dificultades al inicio del curso, pero que fueron superadas porque su voluntad de aprovechar la oportunidad y de avanzar en la vida fue determinante. El grupo de mujeres acabó uniéndose, apoyándose, y estudiando conjuntamente logrando llegar al fin del curso, en el caso de las diplomadas y de llegar a la fase del trabajo final para quienes cursaban bachillerato.
Dicen que hoy son más respetadas “a pesar de habernos criticado porque no se sabía al final donde queríamos llegar”. Ganaron o están ganando un estatuto social y familiar diferente, también porque los salarios que ganan ahora son mayores y ayudan a resolver muchas necesidades. Han cambiado su posición, son vistas de otra forma, probaron a sí mismas y a los demás que son capaces de ir más allá de su papel de esposas, hijas y madres.
Marcela Ospina
Agosto 2009